Siempre dije que es un día más, que no pasa nada raro, que no es ningún día especial, ni feriado; de hecho, ayer hasta me tocó ir a rendir. Pero poder sentir, una vez al año aunque sea, que existís y se acuerdan de vos, no tiene precio. Es esa vez al año en la que hablás con aquellos que por motivos de la vida no hablás seguido, y siempre están ahí con una anecdotita, un sobrenombre, una cargada, o algo que pasamos en común.
¿Te atreves a soñar?
Comparto este excelente vídeo que encontré en el blog Amarse a uno mismo, de mi amigo Axel Pisculik. Habla de nuestra zona de confort, de qué debemos hacer para progresar, de eliminar nuestros miedos a cambiar. La frase que más me quedó fue: El cambio es desarrollo. Espero que lo disfruten.
Leyes de la espiritualidad.
El otro día estaba charlando con mi mamá, y ella que está en el tema del yoga, me contó sobre unas leyes de la espiritualidad que leyó. Yo, que vengo medio mal de la capocha (cabeza), lo leí y me gustó, me vino bien; más allá de que algunas cosas ya las tengo incorporadas, ja.
Disfruta del proceso, no del resultado.
Estoy colgado. Sí, es la mejor forma de empezar a redactar este post. Estoy muy colgado, ido. Hace tiempo que pienso en publicar pero me olvido, tengo mil cosas en la cabeza (la fucking tesis -que es una vida aparte-, mi novia, mis cosas, todo), y siempre pateo para adelante. Todo eso, sumado a mi nuevo blog de humor y al hecho de que, si no encuentro una idea o título ideal no publico acá, lo tengo muy abandonado. Pobre de mi primer blog, mi primogénito, mi Con lo que eso duele. Por eso estoy acá, para volver al ruedo, escribir un poco; que salga lo que salga.
Habemus papam.
La verdad es que esta noticia me pone muy contento. Sinceramente, uno no le lleva mucho el apunte a esas cosas, pero que Jorge Bergoglio haya sido el elegido me pone raramente feliz. Es una extraña sensación de alegría, de satisfacción, de creer en que sí tenemos buena gente, de densar que este tipo llegó a la cima del mundo. Dicen que él es muy sencillo y muy buena gente, espero que tenga mucho éxito.
Día de la mujer.
Hoy no estamos festejando que las mujeres son lindas, ni amorosas, ni buenas; eso ya fue el 14 de febrero (y, en realidad, cada día del año). Hoy se conmemora a un grupo de mujeres que murió defendiendo sus derechos.
No te necesito.
No te necesito, yo puedo vivir sin ti,
sin ti pienso y respiro y sé hacia donde navegar;
pero ¿qué sentido tiene?, no es que yo te necesite,
es que te quiero junto a mí.
Reglas de convivencia.
No es que uno sea odioso, o sí; pero hay que entender que cuando estás en un lugar que no es el tuyo, tenés que respetar al otro, y así, cuentas claras, conservan la amistad.
No es necesario que hagas nada, pero si hacés, bancate lo que se viene. Nadie es empleado de nadie. No vas a hacer de comer, ni limpiar, ni pagar. Lo único que tenés que hacer, es dejar todo en el orden que lo encontraste, y así todo sigue en armonía.
Un día decidí.
" Un día decidí
hacerle caso a la brisa,
a irme resbalando detrás de tu camisa.
No me convenció nadie,
me convenció tu sonrisa. "
Así de simple fue. Lo pensé y lo pensé y lo pensé y me arriesgué: "Basta de hacerme problemas y hacer que todas esas boludeces me molesten. Basta! Vamos a dejarnos llevar..". No me convenció nadie, yo mismo lo hice y lo puse en práctica. No es que me obligué a enamorarme, pero.. Estoy en paz!
El click.
Hoy, después de tanto tiempo, vuelvo a escribir y es sobre el click, el famoso click que uno hace en la vida cuando entiende -o cree entender- cómo funciona todo.
La verdad es que hace un tiempo que vengo medio raro, cansado, sin muchas ganas de hacer algunas cosas -encima ahora imposibilitado porque me operaron-; pero vengo así, como si fuera sin objetivos, sin motivaciones, sin ganas de escribir y explayarme acá.
Simplemente gracias.
Bueno, ya está, ya pasó; ahora falta un año, otra vez! Qué se le va a hacer.. jaja. Quería saludarlos y agradecerles a todos muchachos. La pasé muy bien. Fue un excelente viaje. Me reí mucho. El grupo fue bárbaro. Está muy bueno seguir sumando hermanos.
Si nunca esperas nada de nadie, nunca te decepcionarás.
Sí, es así de simple. Pero uno no lo entiende. Uno sabe que no hay que confiar tanto en las otras personas, que no hay que esperar nada de ellas, que no hay que dar esperando recibir; más que asumido lo tengo, pero no hay forma, es inevitable. Siempre existe esa mínima esperanza interna de que ya viene eso que espero, de que se van a dar cuenta y van a devolver el favor, de que ahora me toca a mí; y nunca llega, y otra vez, vacío, anonadado por la situación, me pregunto.. ¿Por qué volví a caer? ¿Por qué esperar algo que es muy posible que termine decepcionándome?...
Si quieres mantener el equilibrio, debes seguir avanzando.
Este último mes no fue nada fácil. Operaron a mi mamá, salió todo bien por suerte, pero esto sigue, y se vienen tratamientos y tratamientos, visitas médicas, idas y vueltas, de acá para allá; la familia está conmovida, todos preguntan, todos rezan, todos se preocupan. ¿Cómo no hacerlo? ¿No? Es inevitable que se te venga la angustia a flor de piel, esas ganas de llorar, de decir ¿Por qué a ella? Habiendo tanta gente mala, ¿por qué le tocó a mi mamá que es la persona más buena y correcta del mundo?
Y llegó Hammer.
No sé si es que me cuesta creerlo, pero.. Además de que es hermoso y bueno, está trayendo alegrías a todos, especialmente a mi mamá que no está pasando por un buen momento. Es increíble como todo el mundo le habla como un bebé, hasta se hablan entre ellos como si fueran el perro -jajajaja-; imagínense que estuve todo el fin de semana jugando con él. Estuve observando e imaginando cómo funcionaba la cosa durante la semana cuando nosotros -mi hermana y yo- no estamos, y me di cuenta de que mi mamá está muy encariñada con el perro, le habla, lo juega, siente su compañía; el hecho de que ella tiene que estar en casa en reposo y está todo el tiempo con él debe ser que le afectó, además, como que se ablandó un poco. No sé, pero la cuestión es que nos tiene locos a todos, y de una forma u otra algún bien nos hizo.
Va, viene, salta, muerde, choca, se te sube encima, te hincha las bolas, te da ganas de salir y correr y gritar, te transmite esa alegría, ese entusiasmo; y si lo retás porque ya te está cansando, se queda callado y se acuesta y te pone cara triste o tierna y es inevitable tener que ir hacia él para acariciarlo y molestarlo para que esté contento. Naaaa, es un amor, es increíble.
Tengo que reconocer que me encanta mi perro. Que de una forma u otra, más allá de que pueda mandarse cagadas o que implique una responsabilidad cuidarlo, nos trajo alegría, compañía, entusiasmo, ganas de jugar, de salir, correr, gritar, bailar. Llegó en el momento indicado para todos, para hacernos olvidar un poco de todo esto que está pasando. Así es como llegó Hammer.
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