Ansiedad.

Hace tiempo que vengo sufriendo problemas de ansiedad, crisis, ataques y mucho malestar. Días atrás, un amigo me envió un texto en el cual la ansiedad le habla al lector. La verdad es que me ayudó mucho y se los comparto a continuación.

La fiesta

[...] Había buen vino. Sentados en rueda, los amigos compartíamos el vino y los camarones y la mar que se abría, libre y luminosa, a nuestros pies.
Mientras ocurría, esa alegría estaba siendo ya recordada por la memoria y soñada por el sueño. Ella no iba a terminarse nunca, y nosotros tampoco, porque somos todos mortales hasta el primero beso y el segundo vaso, y eso lo sabe cualquiera, por poco que sepa.

Eduardo Galeano

Profesión de fe

Sí, sí, por lastimado y jodido que uno esté, siempre puede uno encontrar contemporáneos en cualquier lugar del tiempo y compatriotas en cualquier lugar del mundo. Y cada vez que eso ocurre, y mientras eso dura, uno tiene la suerte de sentir que es algo en la infinita soledad del universo: algo más que una ridícula mota de polvo, algo más que un fugaz momentito.


Eduardo Galeano

Muerto de miedo

Confieso mi terror al deterioro,
al cáncer, al olvido, a la vejes,
duelos que se maquillan por decoro,
dicen que por la boca muere el pez.

Me flaquean las piernas frente al toro
de la yihad y aunque, más de una vez,
he presumido de bajarme al moro,
me declaro culpable, señor juez.

Penúltimo tren.

Ni me vengo tan pronto ni la tengo tan gorda,
ni consuelo de tontos ni ganas de palmar,
los jamases que asumo los tiro por la borda,
no me fumo las clases a la hora de olvidar.

Porque chuzos de punta llueven puertas afuera
y puertas más adentro tirita el corazón,
y un chavo desnutrido dormita en la escalera
y un paria embrutecido vomita en un rincón.

Momento de liberación.

Acabo de tener un momento que quiero compartir, aunque dudo que sea capaz de explicarlo. Fue un momento en el que no había obligaciones, no importaba qué estaba pasando, no había pensamientos aterradores, mi mente no hacía ruido. No importaba el clima, si me habían pagado el sueldo o no, si mi chica no me escribía o no me respondía los "te quiero", si mi familia me avisaba que no venía para mi cumpleaños. No importaba, siquiera, si me salían las palabras para describirlo. No importaba nada. De repente, todo se había ido. Sólo me bastaron tres minutos de una canción y mirar las nubes de este día gris para poder sonreír y sentirme como un tonto, porque me reía de nada. Fue un momento de liberación. Sí, durante poco más de tres minutos, fui libre.

El grito en el cielo.

¿Quién me manda a mi
a ser el que siempre rompe el hielo,
a poner este grito en el cielo,
a aceptar tus 'no' cuando quiero tus 'sí'?

¿Quién me manda a mi
a ser el primero 
en decir 'te quiero'
sabiendo que no viene el 'yo también',
queriendo gatillarme en la sien?

Y no recordé que, después de la caída, llega el impacto.

Esa fue la frase que leí y que me dio pie para escribir mil cosas que quiero decir, aunque capaz ya las diga su libro. Así que acá vengo a quejarme del amor, como tiene que ser, como es el amor, sin filtro. Hasta tengo miedo de escribir y no poder decir todo lo que tengo que decir.

Fue inevitable.

De tanto leer, me siento inspirado. Los cuentos cortos de Eduardo Galeano y Hernán Casciari, las metáforas de El Principito, la creatividad de Ágilmente y alguna que otra canción nueva que escuché me mantienen la parte derecha del cerebro bastante encendida así que voy a intentar contar un poco de algo de lo que me pasó.

¿Qué gano contando esto? No sé. Encima soy malísimo, no sé escribir ni poesía ni cuentos ni nada, no sé usar metáforas ni recursos literarios. Es más, ni siquiera sé si lo que yo creo que es un recurso literario, efectivamente lo es. Pero lo tengo que contar porque hace ya casi un mes que me pasó, y que día a día pienso en posibles fragmentos del relato que, por más malos que sean, no puedo dejarlos sólo en mi mente. Tienen que salir, pasar por algún otro lado. Por más que sea incapaz de explicar todo lo que pasa por acá, tengo que intentarlo. La cuestión es, más o menos, así...

Monologueando.

Un día empecé a ver monólogos y stand up en youtube, y me divertí mirando porque me reí mucho. Ahí me dí cuenta de que, en cierta forma, yo vivo haciendo mini-monólogos cada vez que hablo y "me quejo" de lo que me pasa cotidianamente; así que decidí sentarme y escribir lo que pensaba, como si estuviera armando algo para después hacer stand up. La cosa es que no voy a ir a ningún lado, pero acá va todo lo que escribí.

La Felicidad.

Hoy se festeja el día internacional de la felicidad y, como dicen y comparten todos, hay que festejarlo. Pero... ¿Qué se festeja? ¿Qué es la felicidad? ¿Es lo mismo sonreír que estar feliz? ¿Somos realmente felices?... ¿O simplemente suponemos que lo somos y festejamos? Además, ¿para qué andar preguntándose todo eso y arriesgarse a encontrar respuestas negativas? ¡Qué lío! ¿No?

Las 11 reglas de la vida que tus hijos no aprenderán en clase.

Acá les dejo las 11 reglas de la vida que escribió Bill Gates. Podés no estar de acuerdo con eso, pero es la realidad. Es duro, pero hay que asimilarlo. Hay que esforzarse realmente para conseguir las cosas. Acá van los once consejitos del maestro:

Phil's-osophy.

Acá estoy, para escribir y recomendar algo que realmente me hace muy bien. En un principio, me habían dicho de la existencia de la serie Modern Family, y no les hice caso, hasta que un amigo fanático de series y películas me dijo que me iba a gustar y hacer muy bien; y acá estoy.

Fucking Christmas.

Hoy vuelvo para escribir sobre la navidad, como cada año. Si mal no recuerdo, cuando llega esta época siempre escribo algo contando cómo lo veo según cómo la estoy pasando. La cuestión es que hace mucho que no publico nada, fue un año difícil, muy atareado y pensando en la facultad, haciendo un triple esfuerzo para terminar de cursar al día, y bueno; no andaba muy inspirado para escribir.